jueves, 14 de octubre de 2010

Música

Cuando hoy desperté, no pude sacar de mi cabeza un ritmo,

tu tu turuturutu ~ tu tu turuturutu

no lograrías comprenderías esto ¿No?, pero es que la música se ha vuelto algo tan normal en mi vida, que ni siquiera he de darme cuenta cuando, ya estoy pensando en una canción.

Esto me hace recordar aquellos días de mi infancia. Por ejemplo, esos viajes a la playa que hacíamos hace años.

Recuerdo a mi padre al volante, como siempre una maquina perfecta para manejar, siempre la vista en frente sin que se le pase un por menor de la pista. Mi madre de copiloto, conversándole a mi padre, sobre que se hará durante el dia, mientras yo en la parte trasera de la camioneta, sentado en mirando el paisaje. Los árboles, las casas, los cerros, las personas, el cielo, las nubes, todo es colorido, llamativo para un chico de mi edad, que bordea los cinco años. Es aquí donde más recuerdo que me hizo falta la Música.

Íbamos camino a Los Vilos, todo marchaba bien, eran aquellos años donde la velocidad máxima era 100 Km/h, cuando derepente, veo que comenzamos a subir un cerro. Lo que vi por lo menos hasta ese entonces era nuevo para mí. Vi una carpa gigante, de dos colores, amarillo y azul claro, con dos banderas de por medio, fuera de él, habían varios remolques, también autos y personas que ingresaban a lo desconocido. Fue así que supe que eso era un circo, cuando mi madre me llama la atención mencionándomelo. Yo claramente no tenia idea de lo que pasaba adentro. No tenia previos recuerdo de haber estado en uno*, y mi mente junto con mi cuerpo deseaban estar en uno. No se si bien mi padre para opacar mis llantos por el no poder ir a un circo, o si mas bien venia escuchando de antes, coloca una en la radio un casete, del cual no recuerdo, pero el cual me tranquilizo, y me quede escuchando. Es así como recuerdo mis primeros inicios en la música.

Si hoy trato de recordar lo mas antiguo de mi vida relacionado con música, serian esos años, en los cuales siempre había una radio encendida, o un casete por sonar.

Luego, como todas las cosas de la vida, pasan con el tiempo inadvertidas, es así como la música ya no fue un descubrimiento, si no mas bien algo cotidiano con lo cual convivir, hasta que poco a poco, se apego mas y mas a mi, y no me daba cuenta, es por esto que no recuerdo una canción en especifica que recuerde mi niñez.

Con el pasar de los años, la música se volvió relevante para mí, hasta el punto en que decidí tocar un instrumento para poder reproducir yo mismo aquellos ritmos que me gustaban, y que se mantenían en mi mente. Sin más adopte la guitarra como mi primera elección, pero sin más, no logre nada con ellas, luego de 3 años en vano de intentar tocarla. Luego apareció en mi, otro instrumento, el cual me cautivo con su profundo sonar, y su armónico y rítmico sonido. El Bajo.

Este instrumento trajo consigo una revolución en mi vida. Nada más, mediante una intro de bajo, conocí a mi mejor amigo. Con una canción, mis lágrimas brotaron y me emocione. Con una canción, mi vida volvió a tener colores y sentido. Todas estas, unidas entre si por un único instrumento. El bajo.

Es así, por lo que conocí grupos y canciones que me hacían estremecer, como Guns ‘N’ Roses, o como L’Arc~en~Ciel, que hasta el día de hoy este ultimo, ha cautivado mi corazón con su rítmica y melodía. Sin esta música, mi vida no tendría sentido, ya que tan solo escucharla todo se vuelve mas relajado y pasivo, sin problemas ni complicaciones.

Ritmo. Bajo. Canción. Música. Kyon.

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